Yokai, monstruos y fantasmas en Japón

Si alguna vez habéis ido por algún camino rural o por un bosque para alejaros del estrés y del ritmo frenético de las ciudades, igual habéis podido observar algo raro entre las sombras de los árboles.

Un ruido, un movimiento esquivo o quizás un encontronazo directo. Pues si os ha ocurrido eso alguna vez, habéis tenido el enorme placer, (o quizás no) de tropezaros con un ser muy especial, un ser que los japoneses llaman Yokai.

¿Y qué es un Yokai?

Bajo ese nombre se conocen en Japón a un grupo de seres fantásticos y mitológicos que han ido formando el imaginario colectivo del país en los últimos mil años. Y es que dentro de una denominación tan amplia se esconden los más extraños personajes, desde el Chupamugres (Akaname) que recuerda a los japoneses su deber con la limpieza del baño.

Pasando por los animales del bosque como el zorro (Kitsune) o el más representativo de las islas niponas, el perro mapache (Tanuki).

Hasta las escalofriantes parturientas (Ubume) o la mujer de nieve (Yukionna). Procedentes de distintas regiones y mitos, todos han acabado formando ese universo de los Yokai, tan complejo y a la vez tan necesario, para poder empatizar con la cultura japonesa.

Los historiadores Andrés Pérez Riobó y Chiyo Chida nos acercan parte de ese universo en el ensayo, Yokai, monstruos y fantasmas en Japón (2012). En él intentan hacer una breve síntesis en apenas 200 páginas, muy bien contada y estructurada sobre estos seres. Sus principales categorías y representaciones en ilustraciones clásicas.

La complejidad reside en que los orígenes de estos Yokai son muy diversos, desde dioses que han perdido su posición en el panteón, pasando por animales a los que se les atribuyen determinadas cualidades fantásticas. Hasta Yokai creados directamente para explicar ruidos o situaciones cotidianas.

Toda una amalgama de personajes que los autores clasifican en forma enciclopédica capítulo tras capítulo. Todo ello aderezado con los dibujos y las ilustraciones más famosas de los siglos XVIII y XIX, cuando estos seres comenzaron a representarse masivamente para hacer las delicias del público japonés.

Pese a lo que pueda parecer, es un libro fácil de leer y muy ameno. Que se centra en la divulgación de estos seres sin meterse en cuestiones más profundas o académicas. Es por ello una opción perfecta para todos aquellos que tengan curiosidad por la cultura del país del Sol Naciente, pero no sepan demasiado de su historia y tradiciones.

Seguro que durante su lectura, más de uno sonreirá al entender que era aquello de tal película o tal videojuego o libro japonés que no le quedaba muy claro. Atribuyéndolo quizás a la portentosa imaginación del autor, pero no, lo más seguro, es que aquel extraño ser fuera un Yokai. Uno de tantos que ronda por las mentes y los caminos japoneses.

En conclusión, este pequeño ensayo es muy recomendable para los forofos de Japón que todavía no hayan profundizado demasiado en el tema. Puede ser una gran forma de comenzar sin que uno se sature de datos, fechas o nombres que no conoce. Otro uso sería utilizar el libro para pasear por los bosques de aquellas islas en busca de alguno de estos seres y comprobar si los pintores japoneses acertaron o no, en el diseño de los Yokai. Pero esta otra tarea, solo está al alcance de los más aventureros.

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