Tres Quijotes para leer

Este artículo se publicó en la revista Culturamas el 14 de junio de 2016, en este enlace.

Durante este año, a lo largo de estos meses, estamos fabricando una nueva hornada de jóvenes que odiarán a Cervantes, al Quijote y que por supuesto no volverán a leer nada más de este célebre autor.

¿Y esto por qué será? Pues debido a que crearemos la terrible obligación de hacerles leer el Quijote o algo de su autor, en esta efeméride de su muerte. Les criminalizaremos por no entenderlo, por aburrirse o por intentar escapar de su yugo viendo series o películas que lo recreen y así no tener que leerlo.

Irónicamente, con la opresión social del cura del pueblo, estaremos creando nuevos Quijotes que huirán a los mundos de fantasía actuales. Porque Cervantes, como muchos, lo sabía, si quieres hacer algo grande, a veces huir de la realidad es lo mejor que puedes hacer.

Es por todo esto, que me gustaría hacer este pequeño artículo para hablar de tres quijotes (aunque hay muchos más), tres ediciones que he ido acumulando con los años y que me han recordado estos días, que el famoso caballero es solo uno, pero que hay muchas formas de acercarse a su triste figura.

Mi intención al escribir sobre estas diferentes ediciones es plasmar mi visión de acercarse a la obra y al texto, según el lector que uno sea.

La primera opción que me gustaría recomendar es la adaptación realizada por Eduardo Alonso y publicada por Vicens Vives en 2004. Aunque está orientada a ser una adaptación escolar, yo la recomendaría para cualquier persona, independientemente de la edad que tenga y que no esté acostumbrada a leer libros clásicos. Sobre todo en su propia lengua. Porque si ha leído algún clásico de otros idiomas y que esté traducido, es probable que se haya leído un texto adaptado hasta cierto punto por el traductor.

La edición de Alonso viene precedida por un prólogo de Martín de Riquer, donde habla del contexto socio-político y de la vida de Cervantes. Algo que será muy útil para centrarse en la obra y que solo tiene varias páginas de extensión. Tras esto nos encontraremos con el Quijote completo, las dos partes, adaptadas a un castellano moderno, que no supondrá demasiados problemas para cualquier joven o adulto que se acerque a la obra. Y que además cuenta con numerosos pies de página, por si fuera necesaria alguna aclaración más.

Cuenta también con el aliciente de estar ilustrado por Victor G. Ambrus. Cuyas composiciones realistas en su dibujo y suaves en su color crean una armonía de texto e imagen realmente bella. Así que, si no tenéis claro por dónde empezar con este clásico, esta versión adaptada es una gran opción.

La siguiente recomendación es la edición de Cátedra que realizó John Jay Allen en 2001 e ilustrada por Pilar Coomonte. Estos dos volúmenes tienen una introducción a la vida y obra de Cervantes más extensa, con algo más de 40 páginas. Además de bibliografía seleccionada para la edición, así como para ampliar conocimientos.

Aquí la obra es presentada de forma más académica, más fiel al original. Y aunque sigue teniendo pies de página que facilitan la compresión, el texto no está adaptado al castellano moderno y puede resultar más compleja su lectura y seguimiento.

De todos modos, lo recomiendo para aquellos que quieran acercarse al texto original. Bien porque se saben capaces de su lectura o por simple curiosidad. Cervantes no es un autor de prosa compleja.
Por último, una recomendación para los que busquen libros como objetos de belleza e interés en sí mismos.

A finales de los 90, la editorial Susaeta sacó un volumen con las dos partes del Quijote a doble columna en formato grande, de unos 30 centímetros de altura y también ilustrado. Esta edición puede resultar idónea si lo que se busca es una edición especial.

Los capítulos vienen comentados brevemente por Luis Junceda y al final de cada uno también aparece un pequeño glosario. Esta versión es quizás la menos recomendable para empezar si uno no tiene mucha experiencia en este tipo de libros. Además las dimensiones del ejemplar lo hacen menos manejable para su lectura. Pero no deja de ser una opción para aquellos que buscan algo diferente.

Estas son las tres versiones que recomiendo según el tipo de lector que se considere cada uno. Pero por supuesto hay centenares de libros que tratan sobre el Quijote. Yo solo he recogido aquí tres pequeños puntos de un gran mapa. Hay tantas formas de acercarse al Quijote como uno quiera buscar.

Así que en este año en que nos vamos a acordar más de su autor que de costumbre, es un buen momento para acercarnos a su trabajo, y así crear la nueva generación de Quijotes, que vivan en sus mundos de fantasía que ya encargaran algunos de decirnos que eso no es la realidad. Pero mientras tanto, vivamos el sueño.

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