Tintín y la estrella misteriosa

La estrella misteriosa (1942) es el décimo cómic de Tintin y el primero en aparecer en color. Su autor fue el belga Georges Prosper Remi (1907-1983), conocido por todos como Hergé. Sin duda su fama es mundial y su influencia en el mundo de la ilustración incuestionable, para muchos críticos, la historia del cómic no sería lo que es, sobre todo en Europa, sin su aportación.

La obra que hemos elegido para reseñar es quizás una de las más cuestionadas de su carrera. Su fecha de creación es obvia, plena II Guerra Mundial, y Hergé trabajó durante esos años en un periódico filonazi llamado Le Soir, en su Bélgica natal. Es por ello que los cómics publicados durante este periodo siempre han estado en el punto de mira por los mensajes implícitos que pudieran contener.

Aunque en las nuevas versiones, estos detalles han sido eliminados o cambiados. Tintin y sus historias son un claro reflejo de la época en que fueron creadas y de la compleja vida de su autor.

Acusado en numerosas ocasiones de pronazi, e incluso colaboracionista con el régimen, para muchos su icónico personaje le salvó de un juicio y una posible condena.

En esta aventura, que recuerda mucho a las tramas del Julio Verne (1828-1905) más aventurero. El reportero se embarca en una expedición al Ártico tras saberse que un meteorito, con un posible nuevo metal desconocido en su interior, ha caído en la Tierra. Pero claro como toda aventura, ellos no serán los únicos que persigan el codiciado meteoro.

Mientras que por parte de Europa se envía a un grupo de científicos que buscan el metal con fines simplemente culturales y en pos de los conocimientos y la ciencia. Sus rivales son un grupo de mercenarios contratados por un empresario judío de Nueva York que intentará sabotear la expedición de Tintin para quedarse con el metal y ganar dinero con su explotación.

En las versiones posteriores, se eliminaron algunas escenas controvertidas sobre judíos estereotipados y cambiaron el nombre del empresario (aunque sin mucho éxito pues volvieron a escoger un apellido judío) y la localización, del Nueva York real pasaron al imaginario Sao Rico.

Los cómics de Hergé ubicados en estos años intentan por todos los medios evadirse lo más posible de la realidad o los temas candentes de la época, y se sitúan en localizaciones más lejanas, o al menos, sin tantas implicaciones directas.

Las tramas parecen menos trabajadas que en otros tomos y los acontecimientos suceden rápidamente con finales abruptos, explicados con viñetas de solo texto en muchas ocasiones. Los personajes principales son los que se llevan todo el protagonismo, en este caso Tintin, Milú o el capitán Haddock en su segunda aparición en las obras de Hergé. El resto son totalmente anecdóticos, a veces simplificados a una sola frase de aportación en todo el cómic.

A pesar de todo, no deja de ser un clásico e historia siempre presente y atemporal de su género. No conocer a Tintin es como haber perdido una parte de la infancia.

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