¿Quién es el 11º pasajero?

Este artículo fue publicado en la revista Culturamas el 22 de agosto de 2017, en este enlace.

En las páginas finales de este tomo publicado por Tomodomo, se nos habla un poco de su autora, Moto Hagio (1949). Una de las primeras mangakas en trabajar en la industria y desarrollar el género shojo (destinado a las mujeres) para una nueva generación, la de los 70, que buscaba contar sus propias historias en lugar de que se las contaran otros.

Y esos primeros intentos es lo que nos vamos a encontrar en este manga. Publicado en 1976 y ganador del premio Shogakukan ese mismo año, ¿Quién es el 11º pasajero?, fue el primer intento de su autora por realizar una historia de ciencia ficción con un resultado solvente.

Es cierto que, si miramos la obra con ojos actuales o la comparamos con producciones posteriores, el resultado puede ser catastrófico, pero eso sería un error por nuestra parte. La obra es lo que es, un clásico de los 70, que a nuestra mirada actual puede parecer sencilla e incluso hasta inocente, para un género tan duro en sus críticas y argumentos como suele ser la ciencia ficción en determinados subgéneros.

Pero Hagio no pretendía transmitir dureza con esta historia, sino todo lo contrario. Quería atraer a un nuevo público, joven y femenino a este género. Quería convertirlas en lectoras y quizás a alguna en futura mangaka. Siendo un referente del que ella misma careció porque el manga lo escribían en una amplia mayoría, los hombres, incluso, el supuestamente dirigido a las mujeres.

En mi opinión personal, yo no soy muy partidario de segregar géneros u obras, para enfocarlas a un público u otro. Pero Japón es otro mundo, y actualmente todavía se siguen manteniendo líneas muy férreas entre lo que se considera femenino y masculino.

Volviendo a la historia, ¿Quién es el 11º pasajero?, nos presenta un misterio. Un grupo de estudiantes de todos los rincones de la galaxia, están a punto de enfrentarse a su último examen para acceder a la Universidad Estelar. La misión parece asequible, tendrán que sobrevivir 53 días en una nave abandonada, pero los problemas se suceden desde el principio. Aunque los grupos están constituidos por diez miembros en su nave hay once estudiantes y las sospechas empiezan a crecer entre ellos, justo cuando más unidos deben estar.

Estas páginas que comprenden los dos primeros capítulos del tomo, son sin duda lo mejor de la obra. Aparece un mundo complejo, con diferentes culturas y planetas, donde se nos presentan a diversas razas alienígenas, cada una con sus capacidades y sus miserias; y que le sirven a la autora para hacernos reflexionar, sobre cómo influye nuestro origen y entorno en nuestra forma de ser y entender la vida.

Aquí descubrimos al gran personaje del manga, Frol, un alienígena plurisexual con capacidad para desarrollarse tanto en hombre como en mujer. Y es al que recurre Hagio para presentarnos la situación de la mujer en la época, así como su propio sentido del humor y rebeldía. Aunque no es el único protagonista, sobre todo por la relación de amor/odio que se trae con Tada, (cliché que luego volveremos a ver en obras de otros autores posteriores como la mítica, Ranma ½ de los 80). Frol, termina por ganarse las simpatías del lector a cada viñeta en la que aparece.

Sobre el dibujo, no hay mucho que añadir, ya que, si conocéis obras clásicas como La Rosa de Versalles o Candy Candy, ambas casi de la misma época, observaréis que el estilo visual de dibujo es bastante parecido. Personajes muy estilizados, con un dibujo muy estético y preciosista, con el trazo limpio. Aunque la autora utiliza las tramas para dar forma a volúmenes, contornos y rellenos.

Es un dibujo bello, tanto en las composiciones de paisajes, como en el diseño de personajes. Además, esta edición contiene bastantes páginas a color, así como una postal con los personajes principales.

Es difícil decir si se puede recomendar a todo el mundo o no, porque depende mucho de tu pasión por el manga shojo. Si no estás interesado en ello, esta obra te resultará anticuada e insulsa. Pero si te encanta este género y quieres saberlo todo sobre él, no puedes perderte a una gran autora y los inicios del mismo.

Merece la pena ver de dónde venimos y cómo hemos llegado hasta aquí, porque sin autoras como Moto Hagio, que abrieron paso en los 70 a otras muchas, hoy en día no podríamos disfrutar de la gran variedad de obras actuales. Así que solo por eso, merece la pena leerla y disfrutarla.

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