Poesías castellanas completas

 

Las poesías castellanas completas, obra que recoge el trabajo poético del toledano Garcilaso de la Vega (1501-1536), es hoy quizás poco conocida fuera del ambiente académico de los filólogos o de los centros escolares, donde los alumnos estudian algunas de sus composiciones.

Pero sin duda es uno de los pilares fundamentales de la poesía en castellano, que sentó las bases de la lírica actual. A él y a otros muchos poetas renacentistas, como su amigo Juan Boscán (1492-1542) se les debe la popularización y la utilización de estilos italianizantes en la poesía castellana. Formas poéticas tan conocidas y habituales como el soneto provienen de esta época.

Garcilaso adquirió la fama, como les ha ocurrido a otros muchos artistas, tras su muerte. Aunque durante su vida en los ambientes cortesanos conocían su trabajo, se dedicó principalmente, en su breve existencia de apenas 35 años, a luchar y formar parte del círculo próximo del monarca Carlos V (1500-1558) como soldado.

Segundo hijo de una familia noble, su padre ya había servido a los Reyes Católicos, y él y sus hermanos continuaron con la tradición familiar, no sin enfrentarse a veces con el rey, dentro de las luchas habituales que se daban en todas las cortes. Fue íntimo de los personajes de la época como el mencionado monarca o el Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel (1507-1582), al que dedicó su égloga II, entre otras obras.

Pero Garcilaso fue, sobretodo, un hombre del Renacimiento, guerrero y militar por un lado, poeta y hombre culto por el otro, tal y como promulgaba el dogma de la época. Murió trágicamente tras ser herido durante la invasión a Francia.

Apenas unos años más tarde, su amigo Juan Boscán publicó como anexo a su trabajo, todas las poesías y composiciones de Garcilaso que logró encontrar. Y desde entonces sus quejas de amor por Isabel Freire (1507-153?) o sus penas por Beatriz de Sá (1500-1530), o las elegías en memoria de los amigos caídos son del gran público, convirtiéndose en uno de los poetas más universales y conocidos de la lengua castellana.

En esta ocasión os recomendamos la edición de Elias L. Rivers (1924-2013) uno de los grandes conocedores del Siglo de Oro. En el libro se puede encontrar una interesante biografía breve que resume los principales hechos de su vida, así como su obra y el trato que esta ha recibido con el tiempo por parte de diferentes investigadores.

La obra de Garcilaso es sencilla en el uso de la palabra, sin grandes alardes de grandilocuencia, eso sí, utilizando sus conocimientos de la tradición clásica, por esto, puede resultar compleja a todos aquellos que no conozcan mucho del mundo antiguo. Pero pese a ello, es una obra que debería haberse leído al menos una vez en la vida. La égloga III o el famoso soneto XXIII que comienza con la célebre frase: «En tanto que de rosa y d’azucena», es un recuerdo atemporal de que vivamos con intensidad nuestro tiempo.

Así que no hace falta ser un experto en nada para disfrutar simplemente con su lectura, de su amor por el lenguaje para expresar los grandes sentimientos humanos, el amor, la tristeza y la melancolía.

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