Los inventos de Peace Electronics

En esta ocasión nos vamos a acercar al fascinante mundo del cómic japonés, más conocido como manga. Y para nuestra primera reseña de este género hemos elegido una obra poco conocida titulada Los inventos de Peace Electronics (1997-2001) publicada en la revista Shonen Champion.

Su autor Tatsuki Nohda (1970) es conocido en su país natal por ser el creador de un manga sobre un equipo de fútbol japonés real. Además, como curiosidad tiene un blog donde comparte su vida diaria, centrada en su gato, la comida y por supuesto, el equipo de fútbol.

Anécdotas a parte, la historia de la familia Peace puede entretener a cualquiera que desee pasar un buen rato. Es un manga de humor simple y llano.

En el primer volumen, que es el que vamos a comentar aquí, se nos presenta a la familia. Un matrimonio japonés con tres hijos. El padre (Kantarô) y el hijo (Kentarô) son los dependientes de la tienda de electrodomésticos Peace, situada en una calle comercial cualquiera de una ciudad. Se dedican a fabricar los aparatos más rocambolescos que uno pueda imaginar, e intentar que sean útiles para la vida diaria (algo que muchas veces recuerda al mítico Doraemon y su bolsillo mágico).

Padre e hijo están en perpetua competición por ver quién es el mejor de los dos, mientras la madre (Sachiko) tiene un papel secundario. Se pasa el día haciendo las labores del hogar, todo muy en la línea de la familia tradicional japonesa.

El matrimonio tiene dos hijos más, Noriko, una niña que parece que intenta vivir al margen de la realidad familiar protagonizada por el padre y el hijo, y Kôsuke, el pequeño, un niño tan feliz que da miedo.

Como contrapunto al joven Kentarô, está Momoko la vecina, mucho más sensata y responsable que él, pero que siempre acaba metida en sus líos.
Esta curiosa familia intentará tener fortuna en la venta de sus disparatados productos, a veces con éxito y otras terminando en catástrofe, pero siempre con mucho humor, intentaran ayudar a sus clientes con objetos tan raros como un aparato en forma de pez que quizás pesque demasiado, pasando por trajes ridículos que te obligan a hacer cosas que no quieres, o hasta robots gigantes cuya mayor habilidad es volar.

El autor utiliza un dibujo pulido y acabado, no muy habitual en los cómics de humor, sobre todo en el manga, donde el surrealismo puede llegar a cotas muy altas, que termina por repercutir en una calidad del dibujo y viñeta, casi reducido a un esbozo o caricatura absurda de trazos.

Pero en este tomo eso no ocurre, el dibujo, aunque cómico, con los clásicos gags y símbolos japoneses, no se desvirtúa en ningún momento y mantiene un ritmo ágil y sencillo.

El lenguaje empleado también va por el mismo camino, es claro y simple, con el uso de alguna palabrota entre padre e hijo que puede quedar extraña según a ojos de quién lea, por la relación paterno-filial de los protagonistas.

Además como es habitual, los traductores han incluido pequeñas aclaraciones con algunos términos y costumbres japonesas.

Así que solo añadir que si os apetece disfrutar de unas risas desenfadadas este es vuestro manga.

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