Lazarillo de Tormes

El Lazarillo de Tormes apareció por primera vez en 1554, este anónimo es una de las obras más conocidas de la literatura española.

Creó un nuevo género, el picaresco, y pese a su brevedad y su sencillez expositiva, es una narración que ha provocado numerosos debates. No se sabe a ciencia cierta su cronología interna, ni su autor, ni si es solamente jocoso, crítico o todavía esconde mucho más tras sus palabras.

Uno de los principales problemas, el del autor, todavía se debate en la actualidad. Las teorías principales lo sitúan como un posible miembro del clero pero de creencias erasmistas, ya que en ese siglo (XVI) se produjeron los últimos grandes cismas religiosos del cristianismo occidental. Dentro del catolicismo tuvo lugar el Concilio de Trento (1545-63), así como las escisiones de luteranos, calvinistas o anglicanos.

Otra corriente sitúa al autor como un posible judío o converso del judaísmo que hace una dura crítica de la sociedad cristiana que promulgaba una determinada pureza y dignidad que no se reflejaba en la vida diaria real.

Sea como fuere todos los estudiosos coinciden en afirmar que su autor era una persona culta, que sabía mucho sobre el submundo religioso y que no es casualidad que de todos los amos del Lazarillo, más de la mitad pertenezcan al estamento eclesiástico.

La historia de Lázaro comienza relatándola él mismo, en primera persona y de forma epistolar, dirigida a un Vuestra Merced, que quizás fuera un superior religioso hasta el cual habían llegado los rumores del amancebamiento de la mujer del pícaro con el arcipreste del lugar.

Este polémico asunto, le sirve al Lázaro narrador para contar su vida, a veces como protagonista y otras como observador de la sociedad de su época.

El libro comienza con su nacimiento en el seno de una familia humilde, continuando con su paso al servicio de diferentes amos, hasta su mejor posicionamiento en la vida gracias al irónico ‘acercarse a los buenos’. Consejo con un gran doble sentido que le da su madre al dejarle a cargo del ciego y que luego él mismo empleará como justificación y argumento final.

Iconos de la literatura son los pasajes con el ciego, ‘aquel que le dio la vida tras Dios’, según sus propias palabras, y también le sacó de su inocencia. O el hidalgo, cuya apariencia en la calle le llevaba a morirse de hambre en la casa y todo por su honra.

Tan icónicas son estas referencias que se pueden encontrar sus influencias en la cultura posterior, no solo en la Literatura, sino también en el arte, (Goya por ejemplo) o versionada en el cine desde los años 50 hasta la más reciente de principios del siglo XXI.

Clásico del humor, reflejo de la sociedad renacentista más humilde y alejada totalmente del ideal cortesano que tanto promulgaban los nobles de la época. El Lazarillo de Tormes es una novela ambigua en sus referencias, pese a su lenguaje sencillo, pero fundamental a cualquiera que se quiera acercar a la literatura española, ya que si uno la lee podrá entender mejor la literatura posterior y la influencia del tópico hispano del pícaro creado hace 500 años pero que se puede observar hasta en la actualidad.

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