La vida es sueño

La vida es sueño (1635) es la obra más conocida de Pedro Calderón de la Barca (1600-1681). Y no solo eso, sino todo un ícono del movimiento Barroco en España. En ella se plasman todos los arquetipos, corrientes culturales y filosóficas que estaban vigentes en ese siglo.

Pedro Calderón de la Barca nació en Madrid a principios del siglo XVII, proveniente de una familia noble. Esto le sirvió para educarse desde su infancia y proseguir sus estudios hasta la universidad. Destinado por su padre para convertirse en sacerdote, eludió esta responsabilidad hasta los 50 años, y durante su juventud se dedicó a la guerra y a forjar una mala relación con su progenitor, cuya segunda boda, produjo en Calderón y sus hermanos continuas luchas contra él y tras su muerte, con su madrastra.

Relación tensa que se reflejará de forma obsesiva en su obra en múltiples ocasiones, como lucha de contrarios entre padres e hijos y este caso no es una excepción.

La vida es sueño se estrenó en 1635, es el paradigma de la doctrina barroca y recoge muchas de las tradiciones platónicas (el mito de la cueva y las imágenes) o aristotélicas (mostradas en su Poética) entre otras referencias.
La obra está dividida en tres actos donde se cuenta la historia de Segismundo, príncipe de Polonia, que vive encerrado en una torre desde su nacimiento porque su padre, el rey Basilio, vio en las estrellas que su descendencia estaba destinada a destruir el reino, así que para evitarlo lo condenó a la torre.

La historia comienza al más puro estilo de las tragedias clásicas como el Edipo de Sófocles (496 a. C. – 406 a. C.), con el que guarda cierto paralelismo. Por otro lado está el personaje de Rosaura, hija del caballero Clotaldo (mano derecha de Basilio), aunque ni ella ni él lo saben al principio, que llega hasta el reino para vengar su honor, acompañada de Clarín, el típico personaje cómico de baja condición social que aglutina todos los defectos de su clase. Puesto que sigue a la tradición clásica, los buenos son los nobles y los de moral más relajada o malos directamente, son los de baja escala social.

Clotaldo en su condición de hombre de confianza del monarca es a su vez el guardés de Segismundo, única persona con la que ha tenido contacto en su vida hasta que conoce a Rosaura y Clarín en la torre.

Y por último están Astolfo y Estrella, ambos nobles y familia de Basilio, a los que este dejará el trono por ser ya muy anciano. Astolfo es a la vez la causa de la pérdida del honor de Rosaura, puesto que la ha abandonado para casarse con Estrella y así conseguir el trono de Polonia.

Si este despliegue de personajes no fuera ya lo suficientemente complejo, todos con unos deseos y una búsqueda personal específica, hay que añadir el rocambolesco plan del monarca para demostrar que las estrellas tenían razón y su hijo no debe reinar en Polonia. Plan que lleva a Segismundo a dudar de lo que ve, porque ya no sabe si es realidad o ficción.

La afición a la astronomía y la astrología (en esta época todavía no se había separado lo uno de lo otro en muchos casos) de Basilio es tremendamente criticada por el autor, así como su desdén y menosprecio por las clases bajas. Cosa que tan poco es de extrañar porque Calderón es sobretodo un autor de su tiempo.

Desde el punto de vista del lenguaje es un maestro de decir en un par de versos mucho más de lo que parece a simple vista, y con gran musicalidad y composición a la hora de formar las frases. Monólogos como el que dice Segismundo en su primera salida a escena en su encerrada torre son clásicos del teatro que todo actor sueña con interpretar.

Su vocabulario ya más cercano que el de otras reseñas que hemos presentado aquí, puede sin embargo, conllevar dificultades todavía y por eso recomendamos alguna edición especializada como las de Catedra, que siempre ayudará a la comprensión y mejor disfrute de la obra.

No se puede terminar la referencia a este libro sin hablar del sueño y la realidad. Tema que lleva planteándose desde la Antigüedad pero que durante el Barroco fue uno de los íconos en la literatura y en la forma de interpretar el arte y la vida. Segismundo es un doble literario de nosotros mismos que vive en una oscuridad de tinieblas y busca conocer la verdad. Pero cuando se le presenta parece una vaga ilusión, solo haciendo el bien y renunciando a la bestia que en parte es, podrá llegar a recomponer el equilibrio en un mundo supuestamente real pero lleno de falsas ilusiones.

Calderón intentó dar su respuesta a la vida con esta obra que todo el mundo debería leer alguna vez, porque puede que no aclare sus dudas, o que la encuentre desfasada a su realidad presente, pero seguro que nadie negará que le hará pensar sobre si vive o sueña.

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