Buenos Presagios

Esta novela salió a la luz en 1990 de la mano de los escritores Neil Gaiman y Terry Pratchett.

Si seguís la actualidad de este mundillo sabréis que desgraciadamente este último nos dejó hace unos meses. Autor del Mundodisco, conoció a Neil Gaiman en una entrevista en 1985, tras publicarse su primer libro de la saga que le ha hecho inmortal.

En aquel momento Gaiman era un completo desconocido en el mundo literario, aún faltaba mucho tiempo para que publicase la novela Dioses Americanos (2001) que le colocaría como autor de referencia en la fantasía norteamericana.

El contexto del libro nos sitúa en los días previos al Fin del Mundo. Un angel, Azirafel, y un demonio, Crowley; se proponen la tarea de evitar el Armaggedon que traerá un inocente anticristo de 11 años y no escatimarán en medios y métodos para hacerlo.

Para ello, vigilan durante todo ese tiempo al chico para evitar que su verdadera naturaleza le conduzca a destruir el mundo.

El día de su décimo primer cumpleaños Crowley es informado por sus superiores de que aparecerá el guardián del anticristo en la tierra, pero dicho evento no sucede, confirmando sus «buenos presagios». Solo puede haber una explicación, Crowley y Azirafel se han equivocado de chico y tuvo que haber un intercambio de bebés en el hospital.
Por el camino para descubrir que ocurrió se encontrarán a Anatema, una ocultista con el único libro de profecías acertadas sobre el fin del mundo que escribió una antecesora suya. Con su ayuda tratarán de impedir el fin de los días.

El tiempo corre en contra de los protagonistas que ven cómo poco a poco sucesos imposibles ocurren, como el surgimiento de la Atlántida o la aparición de platillos volantes con unos extravagantes inquilinos dentro.

Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis comienzan a reunirse trayendo todo tipo de destrucción en su camino. La Guerra como una reportera en países en conflicto, la Polución viajando por el mundo contaminándolo en la mayor medida posible, el Hambre como uno de los directivos de una cadena de comida rápida y best-seller de un libro sobre dieta y por último aparece la Muerte, tal y como la conocen los seguidores de Terry Pratchett.

Por suerte, o quizá no tanta, dos miembros del ejército cazabrujas, el sargento Shadwell, un anciano adicto a la leche condensada, y el soldado Newton, un empleado administrativo aburrido con su trabajo y que va en busca de un significado más profundo de su vida, se proponen frenar a las fuerzas del mal con pastillas de encendido, varias agujas y mucha mala leche.

Mientras todo este sinsentido sucede, una pandilla de amigos de 11 años de Tadfield, un tranquilo pueblecito de Inglaterra, tratan de aprovechar al máximo el verano. Creando todo tipo de aventuras imaginarias dirigidos siempre por Adam Young, el líder del grupo con un extraño magnetismo personal y mucho que decir sobre el mundo.

Si alguien no es capaz de sentirse identificado en esta locura, o ver la ironía de la vida continuamente, que no lo lea, pero si queréis una reflexión sobre la sociedad moderna con mucho humor y sana locura es un libro que no os podéis perder.

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